| 3
opiniones
de 3 talleres |
De
los correos que recibo, he elegido
solo tres para que sigas acercándote
hasta ArtedeAmarte con confianza.
Me haría muy feliz hacerte
féliz. Si más
de setecientas personas ya lo
han probado, ¿por qué
no lo podrías tú
conseguir?
1.
Tona (Valencia)
Xma, lo bordasté...,
gracias. Besitos en el corazón.
Tona.
2.
Alex
(Castellón)
Darte las gracias de
nuevo por tu trabajo y sobre
todo por tu presencia.
Decirte que
es impresionante la forma en
que encauzas los talleres, felicitarte
por el gran trabajo que estas
realizando, te lo digo primero
por mi experiencia personal
desde que tuve la grandísima
suerte de reencontrarme contigo
hace mas o menos 4 años
en aquel taller en Sant Espirit,
y segundo por el cambio instantáneo
que ejerce tu trabajo en pocas
horas en la gente que acude
a tus talleres, de nuevo te
remarco que me quedé
impresionado de tu fuerza.
3.
Sara
(Madrid)
Te escribo para contarte
que al llegar a casa el domingo,
después del taller, me
di cuenta de que además
de vivir en una casa de piedra
que construyeron mis abuelos
y mi madre, tengo muchas piedras
por las estanterías que
fue colocando otra persona.
En un momento se me ocurrió
poner mis manos sobre dos de
ellas. Después de un
rato tomé una en mi mano
derecha y por su tamaño
y forma me dio la sensación
de ser un pequeño corazón
en mi mano. Por un instante
cobró vida y comenzó
a latir por sí sola.
En unos minutos mi mente dijo
-Es tu propio pulso, aunque
ha parecido muy real-. Por su
puesto he ignorado esa idea
porque por un momento su latido
no era el mío. Cuál
no sería mi sorpresa
cuando al leer tu libro descubro
que eso mismo es lo que le sucede
en sus páginas.
El lunes
por la noche en mitad de los
preparativos de la cena y sumergida
en la rutina, suena el teléfono.
Era un amigo ofreciéndome
hacer un taller de piedras en
octubre. Al principio le dije
que no tenía muchos fondos
y que no sabía si alguien
podría cuidar de mi hijo
ese día y de repente
una voz me dijo:
-Recuerda
que Josemaría te ha dicho
que las piedras te hablan, ¿Es
que nunca vas a darte cuenta?
Inmediatamente
le dije a ese amigo que no se
trataba de si podría
o no hacer ese taller, sino
que lo tengo que hacer.
|