Cerrando puertas
(de Paulo Coelho)
Antes de transcribirte el texto de
Paulo Coelho, quiero indicarte
lo siguiente. Cuando le cuento
a una persona que debe comenzar
algo nuevo, a juzgar por su
intuición y por las numerosas señales que acaecen
en su vida, al final siempre
llega de ella su inevitable
pregunta: “Sí,
pero ¿cómo?”.
En ese “cómo”
hay una trampa. Le contesto
que nunca debería haber
“cómos” de
la mente cuando deseamos dar
un salto. La mente se apoya
en el miedo y necesita seguridades.
Él único “cómo”
o camino existente hasta una
solución debería
diseñarlo el Ser dentro
de su poderosa creatividad,
libre de miedos mentales o emocionales.
Él juega con los escenarios
apropiados, marca los tiempos
y usa a todas las personas que
puedan beneficiarse de ese proceso,
comenzando por ti.
Él solo quiere de ti
aceptación y confianza. La mente es incapaz de pergeñar una danza
semejante a la que organiza el Ser, aunque se lo propusiera durante décadas.
Dicho esto, y como paso previo para
facilitar el verdadero “Cómo”,
que no es más que el
camino hacia tu verdadero interior,
te aconsejo como primera lectura
ésta del escritor Paulo
Coelho, otro de los muchos apóstoles
que circulan por la conciencia
del mundo a través de
Internet y de sus exquisitos
libros. Por favor, léelo
en voz alta.
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la
vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo
necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos,
o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo.
Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó tu trabajo?
¿Se acabó tu relación?
¿Ya no vives más
en esa casa? ¿Debes irte
de viaje? Puedes pasarte mucho
tiempo de tu presente "revolcándote"
en los porqués, en devolver
el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito,
porque en la vida, tú,
yo, tu amigo, tus hijos, tus
hermanos, todos y todas estamos
encaminados hacia ir cerrando
capítulos, ir dando vuelta
a la hoja, a terminar con etapas,
o con momentos de la vida y
seguir adelante.
No podemos estar en el presente
añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos
porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo,
hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni
adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener
vínculos con quien no quiere estar vinculado a
nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes,
cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o
regalar libros.
Los cambios externos pueden
simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir,
soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y
hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar
vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó. No
esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que
alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento.
El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo
único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y
amargarte.
La vida está para adelante,
nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas
abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de
hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no
clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?),
¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?,
¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora,
hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo
que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque
tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón,
en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo
que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un
año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra
la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú
serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque
en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud
mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es
indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es
vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese
adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un
trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o
físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a
desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni
nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego,
necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena,
despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para
significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará
definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la
vida!
Paulo Coelho Novelista Brasilero
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